lunes, 16 de noviembre de 2009

Parte tercera

Mitología de las apariencias

No necesito esta verdad de nunca: por las frondosidades y el génesis se inventa el astro,
se detiene a mitad de esta verdad de siempre.
Dios estará conmigo palabra a sílabas y contigo estoy debajo de la madera (de las rocas) y la electricidad.
Necesito esta verdad de siempre pasando en evocaciones por los puentes colgantes y unidos a la tierra por el acero y los tornillos de Frankenstein.
Por esta verdad de nunca Dios merece mi piedad vocal a vocal en este contorno por encima de los edificios (los hospitales) y el viento
Ahora extenderé las córneas sin canibalismo: un tarot de sombra galvanizada en la compasión de los judíos —en esta imagen tuerta de sonidos.
Dios está conmigo a pesar de los lirios reunidos en sombríos huecos cientificistas y esta verdad de siempre y de nunca me encuentra en ti-en mí y la encontramos en los tritones y los faunos.


Arte ego barroco

Escucho y no escucho oídos de vacas voladoras,
a esos grillos del alma envolviendo la dulce máscara del silencio,
Silicona de la historia: multiplicación dividida en números.
¡Cuánta acumulación efímera del eco que te hará más hombre!
Entonces el deber llama a reír por las llantas y el fenómeno de las asociaciones.


A lo lejos un nubarrón

Callémonos por temor al precipicio;
pasamos a cuesta por las capuchas del folklore
nada menos si tartamudos nombran veneno
por encargo y sin embargo de dos o tres flores perras
quietas en el borde aparente de las destrucciones.
Poseo mi ser en la barbarie tendida en llamas.
Tanta postergación en un feto de alambre
minando la blancura siniestra de los transeúntes.


Aparente desengaño

Hablar de ellos no es imaginar las torpezas pero mis sobrinos atacan los sueños,
los devoran a patadas y a regañadientes,
otredad de convocar a Salomé tanteando a labios la cabeza cortada del bautismo.
¡Qué puedo saber de los gatos y Herodes!
¡Qué puedo preguntar si tiro desde dentro hacia dentro el fuera acaso!
Así son ellos con pelotas de hule y hojas podridas en sonambulismo.
No digo en sueños pero debería contarme en ellos mismos
quizás mis únicas verdades las tocaría en la atrocidad de la noche.


Vuelo parcial de las palabras

Nombremos la calandria y el sol de los pardos tristes de mi sed,
disfraz de unicornio y Andrómeda goteando tuyas mis retinas de batracio.
¡Oh sangre de besos y lágrimas!, en mis arquetipos de lugar
perforo las cicatrices de los libros cotejados parcialmente,
abordo la timidez puesta en la sombra luz perforándome.
Viviré por los nombres tras los retumbos y la oquedad dejada como despojos
en la masturbación posesa del nicho columna de colores
imitando la lengua hecha por la inmanencia, yo diré.


Vestigio casi personaje mirando el descender

Lo monótono del viento anida en los ojos hielo casi de un personaje,
permite el vocablo de la muerte (símbolo de rutina)
bostezar el aire en festín de dioses bajo la casucha en acuarela.
El visitante reirá tragándose el por qué esto vibra desde el tierno encendido azul
en las nociones de cuadrados o parábolas echadas en postergación.
Nos servimos el manjar,
un vuelo a través del salto de las nomenclaturas del apóstrofe y el sustituto de los apartados malvas que se alzan en despedida.


Volveré a leerme en angustia

De revés me releo en música,
en palabras accidentes.
Profeso las membranas de negros pájaros picoteando el sabor de aquella fruta análoga a la psiquiatría.
Propongo el Rolod y la savia,
el desplazamiento de Agar e Ismael por el desierto de agua.
No importa si sacrifico la manifestación,
hoy me permito descansar bajo el almendro de raíz al cielo.


Alimento del espíritu

En dotación de púas mis carnes que son vías astutas del oxido crecen a propósito de piquetes reunidos en una caja desproporcionada.
Extraerán parte de mí,
de mí extraen el soplo del algebra y las flores.
Hace polvo el sangrante polen.
El odio permanece mudo e inerte en la acera y me ve pasar la introducción del fino objeto tan bella forma imperfecta de aplacar a las madres de los vuelos.


Me quedé dormido ante un satélite

Ya qué quedan de las sonoridades y la extrañeza en sueños tuyos tal vez de mí,
esa misma lluvia duele en penumbras,
en membranas vacías y trogloditas.
El gato y la dualidad de las cosas tu infidelidad:
desconocer de ti en el agotamiento.


Después de embriagar la soledad

Lloramos así por cada herida y nos permitimos llorar renales,
cuesta arriba o abajo como momias livianamente bajo el influjo de la sordera y el peso.
Nos estrujamos en el narcotizar de árboles y piedra,
en el fuerte olor a tierra recién llovida de ojos y sábanas pasando o deteniéndose a vomitar la articulación del sol y el conjunto de estrellas.


Ahora tengo la sensación de morir

A ritmo de cercos y agotamiento cilíndrame,
en puntos metafísicos nebuliza la fotosíntesis.
Las reproducciones vuelan o andan a ras de ventanales,
anacronía del desquicio y la tala de mi carne,
dramatización o sistema de símbolos hipocondríacos en la quema del relámpago.

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