lunes, 8 de septiembre de 2008

Tres momentos

Cuando conocí la literatura de Milán Kundera, altamente difundido por un amigo, en los días de taller, me di la tarea de coleccionar todas sus obras. Nada más por las impresiones que el amigo me daba, bueno y no se equivocaba en palabrear una y otra vez cada cierto tiempo al famoso Kudera en el Taller del Centro de la Cultura de Santiago.
Adquirí de un tirón tres textos, de este ágil y emblemático narrador checo, hasta cautivarme.
Después de leer a este ingenioso prosista, me di a la tarea de rastrear sus ideas introducidas en las escenas y pasajes controversiales. Luego me topé con "La vida está en otra parte", que por cierto, maneja muy bien, en cuanto al síndrome del Poeta maldito, la historia paralela a la de Rimbaud. Me encanta como degrada al personaje hasta llevarlo al colapso de la existencia.
Pero no vine a dar un informe, o hacer un ensayo kilometrado sobre la obra de Kundera, sino a dar tres razones básicas, que he encontrado en sus obras en totalidad {las que he Leído}:
1- Lo polifónico: variaciones de los temas y sus disonancias.
2- Lo poético: un lirismo sumamente sencillo (como en la poesía de Franklin Mieses Burgos), y pese a esta sencillez, existe un alto grado de lo filosófico y a la vez esta forma de decir oscurece.
3- La pasión y la sinceridad al analizar él mismo las actitudes y aptitudes de sus propios personajes en la misma novela como un personaje más de la trama.
En vista de esto hay tres momentos que Milán Kundera habla sobre la Poesía en su ensayo: "El arte de la novela".
Dice:
"La Poesía no está en la acción sino allí donde se detiene la acción; allí donde se rompe el puente entre una causa y un efecto y allí donde el pensamiento vagabundea en dulce libertad ociosa. la Poesía de la existencia, dice la novela de Sterne, está en la digresión. Esta en lo incalculable. esta al otro lado de la causalidad. Existe sine ratione, sin razón. Está al otro lado de la frase de Leibniz".
"En efecto, si en lugar de buscar oculto , el Poeta se a servir a una verdad conocida de antemano (que se ofrece de por sí y está ahí delante)>, renuncia así a la misión propia de la Poesía. Y no importa que la verdad preconcebida se llame revolución o desidencia, fe cristiana o ateísmo, que sea más justa o menos justa; el Poeta al servicio de otra verdad que la que está por descubrir (que es deslumbramiento) es un falso Poeta".
Y por último, cuando puse a circular mi libro de Poesía: Otra forma para morir, junto a un grupo de amigas y amigos, que en verdad ayudaron bastante para ser del libro una realidad impresa; al darme la maestra de ceremonias la palabra para palabrear mis agredecimientos a los asistenetes al evento solemne [porque aquel día endiabladamente llovía sin pronóstico de amainar] concluí con esta frase del mismo Kundera: "Pero, si el porvenir no representa un valor para mí, a quién o a qué me siento ligado?: a Dios?, a la patria?, al pueblo?, al individuo? Mi respuesta es tan ridícula como sincera: no me siento ligado a nada salvo a la desprestigiada herencia de (los Poetas)".
Lo de Poeta se lo agregué yo por asunto de analogía o compatibilidad, porque al final dice "Cervantes".

5 comentarios:

  1. Hola hermano, bienvenido al infierno de tratar de escribir y publicar en blog de manera consecuente.

    Buena perspectiva en el asunto, como siempre, he disfrutado de esta breve entrada.
    Estaremos en contacto.

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  2. Pues si,aunque solo he leido La Insoportable Levedad del Ser, si que me impresiono bastante y aun me sigue dando en la cabecita esta novela.

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