sábado, 4 de octubre de 2008

Poemas de mi libro Habitantes Invertidos

Desesperación

No importa si mis manos buscan la desesperada agonía de tus caderas rotas en la iluminación de la noche. clamo la venida de tus jugos femeniles en el orificio de mi rosa. anochezco en la precipitación virgen del clítoris endurecido a lamidas
perezco de fruta prohibida en la sangre por la creciente menstruación anclada en las sábanas y todas las aves trinan azules de horizonte en mi vulva infante. las arenas de la playa inunda mi rostro —perdida en el oasis— y bajan por el río los flujos retazos de mi cuerpo en deleite del ardor carnal
aprendo a más vivir no importa si mi existencia madura como los dátiles si llego a tu alcoba para amarte


Eva enamorada a los 14 años

El día era caluroso y oscuro cuando la vi hablar con un caracol y en la noche fría y perpetua no dejé de soñar con las pupilas azules. desde entonces corren por mis venas hormigas carnívoras
una tarde recolectando dátiles vino a mí para tenderse en mi cuerpo, nos amamos severamente
y nuestros sexos corrieron en las hierbas



Mar de huesos

Al tirarme de espaldas en las aguas siempre observa mi boca abrirse muerta. pausado extiende sus brazos como si esperara de pronto agarrarme con las manos aterrorizadas y se cierran al contacto de la fina transparencia —el breve objeto condensado baja inmensamente con los pájaros, sube aguzado viendo el bisbiseo del absurdo— el punto se oscurece y aclara en la extinción de la continuidad. él se ahoga en un mar de huesos de su propia ciudad




Incesto



—Hay vino bebamos hasta pedir la última copa sabemos de él desnudo y bello acostémonos a su regazo —Qué hacen hijas mías habrán dulces oscuros en sus bocas —Padre nuestro limpia tus muslos que la vida derramas [Odio las criaturas ay! frustración del mal buen deseo en música placer insospechado del espíritu] —Hermana nuestro árbol está agotado juntemos nuestra lenguas y emigremos a la desgracia



Sonrisa de agua


Aun existe la loca rondando desnuda. muy abiertos sus ojos lúdicos, el sexo estropeado por las luces clandestinas. ríe de agua en los capullos, le queda poco tiempo para irse a pescar
estrellas en la brevedad de la lluvia o junto a la humana ciudad —palmotea a ciegas el muro escribiendo caricias, de repente sonríe largamente al comprender que no envejece que el reloj de su pecho poco importa sostenerlo en los dedos sino a la niña juguetona que va muriendo en la risa



Restaurante de la San Luis, mesa 31


Sentarme aquí y pedir un café y pensarme mientras los visitantes toman fotos cuando paso a preguntar a un muchacho afeminado sobre el subir por las escaleras de una muchacha de pelo revoltoso y del placer estético que corta las pupilas de cada uno de ellos —creo ver mi figura dilatarse en el cristal, el humo del cigarrillo envuelve mis dedos que se escurren en los toques de las narices. poseo un temor no defraudado en los seres que confían en las obras de arte expuestas meticulosamente en las salas. ahora en los pasillos existen los residuos de las palabras pero tengo pese a esta vorágine mental un profundo temor enorme por no defraudar a mis amantes en este cuarto devorador de imágenes




La vasija de la ciudad


La suerte está echada en las calles: los hombres y mujeres ya no son —cojo una vasija y orino en sus bordes, fumo un habano a la brisa. todo se desmiembra en el fondo y las mariposas beben de mi cuerpo.
cuervos con sus gritos humanos tajan las venas de un cielo plomo, la multitud se vierte en la vasija. sigo orinando las migajas y los espumarajos en regocijo se destruyen construyendo vulvas y penes fornicando. los culos se contraen de ancianidad, la suerte está echada en las calles mientras fumo y las mariposas beben de mi cuerpo



El problema no está en la escritura


El problema no se reduce a la escritura del fuego cayendo en las callejuelas. moja a los depravados hombres de este bello flujo invertido, raras veces entran a escoger de los estantes
la sonrisa polvada de la sombra. desastrosamente tiernos cogen las férreas carnes
tiradas en la cuneta del parque y mañana el azufre dará los saltos a quemarropa en todos mis amantes involuntarios. el problema no es en la escritura de este ardor sacudiéndome en las aguas















5 comentarios:

  1. Tal vez estoy aprendiendo a huir hacia la desgracia, con alegría bajo las uñas...

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  2. que buenos estan tus poemas, viejo. salvo algunos amigos que conozco(tu sabes para uno los amigos son siempre los que escriben bien(pura mentira) en fin)
    hace mucho tiempo no veia algo tan frezco... tan de lo bien. me gustan muchas las imagenes que usas, suelen tomar vida, por lo menos en mi, y eso esta muy bien cuando se hace a un lector promedio como yo. sin embargo, veo un poco extremadamente efectistas tus poemas sobre el tema lesbico, no me interesa tu experiencia personal, suele pasar q vas bien y en u momento te caes, como si fuera undespecho pendejo por alguna mujer que te engano con otra, lo malo es que se nota, por lomenos da esa impresion. al lector le intereza lo q tiene que ver con su vida un espejo. nada de esto es para que te lo tomes a mal viejo. si lograste escriber piesas como esas me parece que no respoderas diciendome barbaridades por que se entenderas que desde afuera es mas facil ver lo que esta pasando y mas si se trata de otro diferente a ti. nada. no te conozco pero un abrazo. osea un abrazo desconocido de mi parte. Joaquin Castillo

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  3. algunas palabras estan mal escritas pero suele pasarme a mi en la pc

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